Éxito rotundo
para los cupcakes que hice ayer como recompensa para la noche más terrorífica
del año en mi trabajo. Sí, Halloween y Telepizza se llevan demasiado bien…
Y aunque no
dispongo de mucho tiempo, tengo que compartir la receta para que veáis que es
facilísima y el resultado es es-pec-ta-cu-lar.
Ya la había hecho hace unos meses pero todavía no la había publicado, así que
aquí está!!
Antes de nada,
he de decir que esta receta sirve tanto para cupcakes, magdalenas o bizcochos.
Todo depende dónde la hagáis. Si llenáis las cápsulas unos ¾ de su capacidad,
tendréis cupcakes. Si ponéis más cantidad tendréis muffins (recomiendo utilizar
unas especiales que son más altas). Y si utilizáis un molde grande, tendréis un
bizcocho.
INGREDIENTES
(6-8 cupcakes):
· 1 huevo L
· 50ml de aceite
suave
· 100g de azúcar
moreno
· ½ cucharadita
de esencia de vainilla
· 60ml de leche
· 90g de harina
· 1 cucharadita
de levadura en polvo
· 20g de cacao
puro en polvo
PREPARACIÓN:
1- Precalentamos
el horno a 160º
2- En un bol
mezclamos el aceite con el azúcar moreno
3- Añadimos el
huevo y mezclamos bien
4- Hacemos lo
mismo con la esencia de vainilla
5- A parte,
mezclamos la harina con la levadura y el cacao y los tamizamos
6- Añadimos 1/3
de esta mezcla al bol anterior y removemos hasta integrar completamente
7- Echamos la
mitad de la leche y mezclamos
8- Agregamos otro
tercio de la mezcla de la harina, y seguimos los mismos pasos hasta acabar la
leche y lo que queda de harina
9- Removemos bien
hasta obtener una mezcla homogénea
10- Rellenamos las
cápsulas y horneamos unos 15 minutos
Para esta
ocasión yo los he rellenado de sirope de chocolate usando un descorazonador de
cupcakes. Y para la cobertura he hecho la misma trufa que utilizo para las tartas, que tiene un sabor a chocolate
de verdad. Resultado: un auténtico manjar. En serio, no probaréis un
bizcocho que sepa tanto a chocolate y que sea tan húmedo y esponjoso.
Hoy
os traigo la mejor receta de trufa de chocolate del mundo mundial. Trufa para
rellenos y decoraciones de tartas, cupcakes o lo que se os ocurra. Una trufa
que de verdad sabe a chocolate.
Nada
de montar la nata y añadirle cacao puro en polvo o chocolate derretido.
Consiste en hacer una ganache pero cambiando las proporciones de nata y
chocolate, y añadiendo un poquito de azúcar.
INGREDIENTES:
500ml
de nata para montar (con al menos 35% de materia grasa)
150g
de chocolate para postres (52% de cacao o más)
60g
de azúcar
PREPARACIÓN:
Debemos
preparar la mezcla el día de antes que vayamos a utilizarla. Yo siempre la hago
la noche de antes, así estará en la nevera al menos 12 horas.
Troceamos
el chocolate y lo ponemos en un bol junto con el azúcar. Por otro lado,
calentamos la nata en un cazo hasta que rompa a hervir. Retiramos del fuego
y la echamos al bol donde teníamos el chocolate y el azúcar.
Removemos
hasta mezclar completamente y volvemos a poner en el cazo toda la mezcla, a
fuego medio hasta que hierva. En cuanto hierva, retiramos del fuego.
Dejamos
enfriar a temperatura ambiente. Cubrimos la trufa con papel film al ras para
que no forme costra y guardamos en la nevera.
Una vez pasadas las 12
horas, sacamos la trufa de la nevera y con unas varillas eléctricas la montamos
como si fuera nata, con cuidado de que no se corte.
Y así tendremos una trufa lista para rellenar nuestra tarta, decorar unos cupcakes, ¡o comer directamente a cucharadas! J
Preparando
yema para cubrir una tarta San Marcos, me pregunté: ¡¿y qué hago yo ahora con
las claras de 6 huevos?! Seguro que había alguna receta de bizcocho con claras
de huevo, así que me puse a buscar por internet, y claro, ahí estaba: el famoso
Angel Food Cake del que tantas veces he leído su nombre, pero que nunca me
había dado el interés de hacerlo, ni de siquiera saber qué ingredientes lleva o
cómo era su receta.
El
“pastel de ángel” se popularizó en Norteamérica a finales del siglo XIX. Debido
a su ligereza se considera “comida de ángeles”.
Vi
unas imágenes de un bizcocho ultra esponjoso, y la variante de chocolate, así
que ahí fui directa. Claras de huevo, azúcar blanco, azúcar glas, harina, cacao y zumo de limón. Ni aceite ni mantequilla ni ningún tipo de grasa. Sin más.
Eso
sí, es un bizcocho caprichoso y hay que seguir una serie de pautas para
conseguir que suba durante el horneado, y que después, no se baje. Algunas me
las he saltado puesto que no tenía el molde adecuado, pero conseguí un bizcocho
mega esponjoso (parece mousse) y muy ligero.
La
receta es de Esbieta, y no lleva crémor tártaro (al contrario que la receta
original) ni utiliza el molde más adecuado. En Esbieta utilizan un molde
rectangular y yo he utilizado uno redondo, pero cuanto más alto sea el molde,
mejor se apreciará su esponjosidad.
INGREDIENTES:
6
claras de huevo
90g
de azúcar glas
60g
de azúcar blanco
60g
de harina
15g
de cacao puro en polvo
1
cucharadita de zumo de limón
PREPARACIÓN:
Precalentamos
el horno a 180º.
Montamos
las claras bien frías con una batidora de varillas. Cuando estén semimontadas,
añadimos el azúcar blanco y el zumo de limón, y montamos durante 1 minuto más.
Tamizamos
la harina, el azúcar glas y el cacao, y los vamos añadiendo a las claras
montadas, muy poco a poco, con movimientos envolventes utilizando una espátula.
Preparamos
nuestro molde poniendo en la base papel vegetal, pero no lo engrasamos. No debe
contener nada de grasa para que así las claras se “agarren” al molde puedan
subir por sus paredes.
Vertemos
la mezcla y horneamos unos 25-30 minutos a 180º.
Cuando
ya esté hecho, dejaremos enfriar el molde boca abajo sobre una rejilla, y si
podemos conseguir un poco de altura entre la rejilla y la superficie, mejor,
así circulará mejor el aire. Esto es para el que bizcocho no baje.
Desmoldamos
con ayuda de un cuchillo cuando esté frío completamente.
Servimos
como más nos guste: mermelada, ganache de chocolate… ¡cualquier idea es buena!
Además
este bizcocho (sin coberturas) tiene un aporte nutricial muy bajo debido a que
no contiene grasas. Cada porción contiene apenas 100kcal, así que no está mal
para quien quiere cuidarse un poco sin renunciar a los dulces.
Lo
confieso: mis galletas favoritas son las Chips Ahoy!. Siempre he querido hacer
esas galletas en casa y, tras varios intentos, por fin he conseguido hacer unas
que están tan buenas, ¡que siempre te quedas con ganas de más! La receta es muy
simple y se consigue ese sabor típico de este tipo de galletas: chocolate,
vainilla…
Los
ingredientes son muy básicos: mantequilla, huevos, azúcar, vainilla,
bicarbonato sódico y, por supuesto, chips/pepitas/trocitos de chocolate. En
media hora tendréis unas galletas listas para devorar. Vamos allá con la receta
paso a paso:
INGREDIENTES:
500g
de harina
2
huevos
250g
de mantequilla a temperatura ambiente
250g
de azúcar moreno
250g
de azúcar blanco
1
cucharada de esencia de vainilla
1
cucharada de bicarbonato sódico
500g
de chips de chocolate
PREPARACIÓN:
Precalentamos
el horno a 175º
Mezclamos
la mantequilla con el azúcar moreno y el blanco. La mantequilla debe estar a
temperatura ambiente.
Añadimos
los huevos de uno en uno, mezclando cada vez.
Agregamos
la esencia de vainilla
Mezclamos
la harina con el bicarbonato y la agregamos en varias veces a la mezcla
Removemos
bien para integrar todos los ingredientes completamente con la ayuda de unas
varillas o la espátula
Añadimos
las pepitas de chocolate y mezclamos
En
una bandeja para horno con papel vegetal, vamos colocando pequeños montones de
masa, bien separados entre sí. Dejaremos la masa así, sin aplanarla, solo
apretando un poquito para que las pepitas no queden sueltas
Horneamos
unos 10 minutos a 175º
Es importante que una vez fuera del horno, dejemos las galletas unos 5 minutos en la misma bandeja. Pasado ese tiempo, las podemos poner sobre una rejilla para que se enfríen por completo.
En
mi bandeja caben 16 galletas (de unos 5-6cm una vez horneadas). En el vídeo que
pongo a continuación he dividido por la mitad las cantidades de la receta, así
he conseguido 32 galletas. En él se ve mucho mejor todo el procedimiento así
que ¡DENTRO VÍDEO!
No
me digáis que no tienen pintaza…
¡Espero
que os guste la receta tanto como me gustan a mí estas galletas! J
Vuelvo a colgar esta receta, esta vez igual a la versión original. Hace justo un año, para la misma ocasión (el cumpleaños de un compi) hice esta tarta de dulce de leche pero sin el swiss meringue buttercream de chocolate. Era todavía más inexperta que ahora, así que no me arriesgué.
Esta vez sí lo he hecho, y además he cambiado de molde a uno un poquito más pequeño, por lo que las cantidades han variado.
En resumen, son 3 planchas de bizcocho de chocolate con relleno de mousse de dulce de leche, cobertura y decoración de swiss meringue buttercream de chocolate, y para terminar una ganache de chocolate negro.
Tal que así:
Aunque parte de la receta la tenéis en el post del año pasado, os la vuelvo a poner, añadiendo la preparación del swiss meringue buttercream de chocolate. Con buttercream o sin ella, ¡probadla porque está deliciosa! J
INGREDIENTES para un molde de 22cm:
Bizcocho:
115g de harina
90g de mantequilla a temperatura ambiente
120g de azúcar
40g de azúcar glas
Una pizca de sal
8g de levadura química
45g de cacao puro en polvo
3 huevos L a temperatura ambiente
75g de leche entera
Almíbar:
200g de azúcar
200ml de agua
Ron al gusto
Mousse de dulce de leche:
300 g de dulce de leche
500 ml de nata (35% materia grasa) fría
4 láminas de gelatina neutra
Swiss Meringue Buttercream de chocolate:
120g de claras pasteurizadas
240 de azúcar
360g de mantequilla sin sal a Tª ambiente (muy importante)
40g de cacao puro en polvo
Ganache de chocolate:
200ml de nata para montar (35% materia grasa)
200g de chocolate negro (70% de cacao)
PREPARACIÓN
Comenzamos haciendo la masa del bizcocho, así que precalentamos el horno a 170ºC.
Separamos las claras de las yemas. Batimos las claras con la pizca de sal hasta tener una consistencia firme sin que estén al punto de nieve. Añadimos el azúcar glas y batimos hasta montarlas al punto de nieve, y reservamos.
En otro bol ponemos la mantequilla y batimos hasta que quede cremosa. Añadimos el azúcar poco a poco hasta integrarlo. Después, agregamos las yemas una a una batiendo hasta mezclar completamente. Por último, añadimos la leche y batimos unos minutos más.
En otro bol, tamizamos la harina y la levadura y las vamos incorporando a la mezcla anterior poco a poco con movimientos envolventes con la ayuda de una espátula. Cuando esté todo integrado, añadimos poco a poco el cacao tamizado, también con movimientos envolventes.
Por último, agregamos las claras al punto de nieve que habíamos preparado al principio, con cuidado para que no se bajen mucho, realizando movimientos envolventes con una espátula hasta integrar completamente.
Echamos la mezcla en un molde previamente engrasado y horneamos a 170ºC durante unos 40 minutos.
Mientras se hace el bizcocho, preparamos la mousse de dulce de leche. Primero, hidratamos las láminas de gelatina durante 5 minutos en agua fría. Calentamos el dulce de leche en un cazo a fuego muy lento hasta que se temple, con cuidado de que no se nos queme. Añadimos la gelatina bien escurrida, mezclando hasta integrarla completamente y dejamos enfriar a temperatura ambiente. Mientras, montamos la nata. Cuando el dulce de leche haya enfriado un poco, lo vamos añadiendo poco a poco a la nata montada. ¡Los movimientos envolventes en esta receta son la clave!
Reservamos la mousse en la nevera y preparamos la ganache de chocolate negro. Calentamos la nata a fuego lento. En cuanto comience a hervir, la retiramos del fuego y la vertemos sobre el chocolate que habremos troceado previamente. Removemos con unas varillas hasta mezclar completamente la nata con el chocolate y dejamos enfriar a temperatura ambiente.
Swiss Meringue Buttercream de chocolate
Para la preparación de la swiss meringue buttercream de chocolate: ponemos al baño maría las claras con el azúcar. A fuego muy bajo (muy importante que el agua no supere los 60ºC) para que las claras no cuajen, vamos removiendo con las varillas hasta que el azúcar se disuelva por completo, lo sabremos cuando al tocar las varillas con los dedos no notemos los granitos de azúcar (costará unos 10 minutos). A continuación montamos las claras con la batidora unos 10 minutos. Pasado este tiempo el merengue formado ya se habrá atemperado, y podremos incorporar la mantequilla sin que ésta se derrita. Batimos otros 10 minutos. Veremos como la crema parece que se corta pero el truco es seguir batiendo, hasta conseguir una mezcla sedosa. Añadimos el cacao y batimos unos 2 minutos, ¡y listo! Reservamos a temperatura ambiente.
Para hacer el almíbar: calentamos en un cazo el agua con el azúcar y llevamos a ebullición. Dejamos hervir hasta que el azúcar se haya disuelto completamente. Apartamos del fuego, agregamos el ron al gusto, y dejamos enfriar.
MONTAJE DE LA TARTA
Con la ayuda de una lira dividimos los bizcochos para conseguir 3 planchas. Lo mejor es que esté frío para que no se desmigaje mucho. Yo los suelo meter a la nevera antes de cortarlos.
En la bandeja de presentación (truco: poner papel de aluminio alrededor para no mancharla, lo retiraremos una vez se haya enfriado la cobertura) ponemos la primera plancha de bizcocho.
La mojamos con almíbar y rellenamos con la mousse de dulce de leche. Ponemos otra plancha de bizcocho, y hacemos lo mismo. Por último, colocamos la última capa de bizcocho mojada en almíbar y cubrimos toda la tarta con la buttercream. Metemos a la nevera unos 15 minutos. Para terminar, vertemos cuidadosamente la ganache sobre el centro de la tarta. No debe tener una consistencia muy líquida para que así nos permita aplicarlo adecuadamente por las paredes sin que quede ningún hueco por cubrir. Intentamos dejar la superficie lo más lisa posible.
Refrigeramos en la nevera para que la cobertura se solidifique y después podremos decorarla a nuestro gusto con la buttercream que nos haya sobrado.
La
receta de este bundt cake la descubrí en la web de Aliter Dulcia. La llama “la
tarta de chocolate”, y la verdad es que la vi y no pude resistirme, ¡tenía que
probar a hacerla!
Es
una tarta contundente. No os vais a
encontrar con un bizcocho súper esponjoso y ligero. No. Es contundente y con un
sabor intenso a chocolate. Está de empezar y no parar, y eso que llena
bastante.
Pero
esta tarta no es solo el bizcocho, sino que tiene misterio: esta bañada en un almíbar de brandy y café, pincelada con
mermelada de albaricoque y cubierta de crema de chocolate. Vamos, una delicia J
¿No
os entran ganas de hacerla? Pues vamos allá:
INGREDIENTES PARA EL BIZCOCHO:
200g
de chocolate para postres
10ml
de leche
180g
de mantequilla
180g
de azúcar
180g
de almendra molida
50g
de harina
3
cucharadas soperas de agua caliente
5
huevos M
INGREDIENTES PARA EL ALMÍBAR:
25g
de azúcar
50ml
de agua
Un
buen chorro de brandy y otro de café
INGREDIENTES PARA LA
COBERTURA:
200g
de chocolate para postres
75ml
de agua
Un
chorrito de leche
PREPARACIÓN:
Separamos
yemas de claras
Derretimos
el chocolate con la leche y la mantequilla en un cazo a fuego lento
Añadimos
el azúcar, la almendra, la harina y
las yemas y removemos bien hasta que
quede todo integrado
Añadimos
el agua caliente y mezclamos
Montamos
las claras a punto de nieve y
añadimos a la mezcla con cuidado, con movimientos envolventes
Engrasamos
el molde y vertemos la mezcla. En esta ocasión he elegido el molde Heritage de Nordic Ware, que es
precioso. Cuando tengamos la masa en el molde le damos unos pequeños golpecitos
para eliminar posibles burbujas de aire
Horneamos
sobre unas rejillas a 180º durante unos 35 minutos
Una
vez hecho sacamos el molde del horno y lo dejamos enfriar 10 minutos. De reloj. Ni más ni menos. Entonces podemos desmoldar.
Preparamos
el jarabe: para ello ponemos los licores, el agua y el azúcar en un
cazo y hervimos durante 2 minutos. Después, vertemos sobre el bizcocho todavía
caliente.
Calentamos
unos 60g de mermelada de albaricoque
para que pierda densidad, y pincelamos con ella el bizcocho.
Cobertura:
ponemos en un cazo el agua con el azúcar y hervimos a fuego fuerte
durante 1 minuto. Retiramos del fuego y añadimos el chocolate. Removemos bien hasta que quede una mezcla homogénea. Si
queda muy densa (como fue mi caso), añadimos leche.
Vertemos
sobre el bizcocho, ¡y listo!
Y
para muestra, un botón. Aquí tenéis el vídeo
del paso a paso al completo! J
La
semana pasada fue el primer cumpleaños de
Alexia, y su mami me pidió que
hiciera una tarta de cumple y unas galletas decoradas con la forma del número 1 para celebrarlo con su
familia.
La
tarta era un bizcocho genovés dividido en 3, con una capa de ganache de
chocolate y otra de crema pastelera. Os pongo la receta completa:
BIZCOCHO
GENOVÉS
4
huevos M
120g
de harina
120g
azúcar blanco
Una
pizca de sal
Separamos
las yemas de las claras. Batimos
las yemas con la mitad del azúcar hasta que dupliquen su tamaño.
Hacemos lo mismo con las claras y la
otra mitad del azúcar, hasta que
estén bien montadas.
Añadimos
las yemas a las claras poco a poco con movimientos envolventes.
Tamizamos
la harina y la añadimos, junto con
la pizca de sal, a la mezcla anterior,
poco a poco con movimientos envolventes.
Este
bizcocho no lleva levadura y por lo tanto no sube demasiado. Por eso hay
que batir muy bien las yemas y las claras por separado, para conseguir bastante
volumen, ya que después al añadir la harina bajarán un poco.
Horneamos
unos 25-30 minutos a 180º.
Yo
he utilizado un molde redondo de 22 cm y me ha quedado un bizcocho de unos 5
cm, que era suficiente para dividirlo en las 3 capas que necesitaba.
Se
podría conseguir que fuese más alto si utilizamos harina floja, no harina de
fuerza como la que he usado yo. Así subiría al menos 1 cm más.
Además
de esto, si utilizásemos cantidades más grandes (por ejemplo, el doble de
cantidad), mi consejo es hornear en
varias veces si necesitamos hacer varias capas. Si lo horneásemos todo de una
vez, es muy posible que al haber tanta cantidad de masa, no consigamos que suba
todo lo que queremos.
Una
vez hecho el bizcocho, lo reservamos y pasamos a hacer la ganache de chocolate.
Normalmente
la ganache de chocolate negro lleva la misma proporción de nata que de
chocolate. Es decir, si utilizamos 200ml de nata, pondremos 200g de chocolate
negro.
Así
conseguimos una ganache bastante densa que es perfecta para coberturas y
decoraciones, pero a mi gusto, no tan perfecta para rellenos porque, al
refrigerarse, queda bastante dura.
Por
eso esta vez he modificado las cantidades y he echado menos chocolate: 200ml de nata con 135g de chocolate negro.
Y
para la crema pastelera he hecho la
misma receta que otras veces:
4
yemas
125g
de azúcar blanco
500ml
de leche entera
50g
de maicena
1
cucharadita de vainilla
Mezclamos lasyemascon elazúcaren un bol. Añadimos lamaicenay la disolvemos bien hasta que no haya
grumos.
Mientras, calentamos en un
cazo lalechecon lavainillahasta que hierva. Retiramos del fuego
y vertemos un cuarto de la leche en el bol donde habíamos mezclado las yemas,
el azúcar y la maicena.
Mezclamos bien, echamos esa
mezcla al cazo con el resto de la leche y volvemos a calentar mientrasremovemoscon unas varillas sin parar hasta queespese.
Hay que dejarla cocer bien
para que no sepa a harina. Sutexturatiene que ser lisa y densa.
Retiramos del fuego y echamos a un bol para que enfríe.Cubrimosla crema con un film transparente al
ras para que no se forme costra. Dejamos enfriar yrefrigeramoshasta que la vayamos a usar.
Para
montar la tarta, ¡qué mejor muestra que un vídeo!
La
decoración está hecha con ganache de chocolate, unos nonpareils de colores
blanco, rojo y rosa, y unas galletas de mantequilla cubiertas de chocolate
blanco y decoradas con unas bolitas de colores sabor chocolate. ¡Ahí es nada!
Como
ya os he dicho antes, además de la tarta hice unas galletas de mantequilla
decoradas con fondant.
La
receta es muy simple, la tenéis aquí. Eso sí, esta vez el tener una súper
batidora me facilitó mucho el trabajo. En el siguiente vídeo podéis ver parte
de la elaboración de la masa con la batidora:
Para
la decoración utilicé fondant de colores, lo corté con la forma de 1, y también
hice unas florecitas de los mismos colores. Todo con la ayuda de cortantes para
galletas o fondant.
Lo
pegué con pegamento comestible y dejé secar un día. Después metí las galletas
en bolsitas de celofán y las cerré con cintas de colores. ¿No os parecen una
monada? J